En una oferta de obra se pone precio a cada partida de las mediciones. Pero la obra que se contrata está descrita en otro sitio: en el pliego de condiciones técnicas y en los planos. Cuando los documentos no coinciden, alguien paga la diferencia — y, si nadie lo señaló a tiempo, suele pagarla quien ofertó.

Tres documentos que deben decir lo mismo

Una oferta seria lee los tres a la vez. Un precio hecho solo sobre las mediciones confía en que quien las hizo leyó los otros dos sin equivocarse.

Dónde suelen divergir

En obra pública portuguesa hay plazo para decirlo

En los concursos públicos portugueses, el Código de los Contratos Públicos pone los tres documentos sobre la mesa y fija un plazo para comprobarlos.

En una licitación, comprobar las mediciones no es celo: decide quién paga lo que falta en ellas.

En obra privada, está en el contrato — o en ninguna parte

En obra privada no hay una fase de errores y omisiones con plazo, como en la licitación pública. Lo que protege a quien oferta es lo que se escribe antes de cerrar el precio: las preguntas, por escrito, con la referencia exacta — partida, número de plano, cláusula del pliego; las respuestas, anexas a la oferta; y, en el contrato, qué documento prevalece cuando divergen y cómo se pagan los trabajos que ninguno previó.

Cómo comprobar, paso a paso

  1. Mediciones contra pliego, partida a partida. Cada partida necesita su condición técnica; cada condición técnica, su partida.
  2. Mediciones contra planos, en los capítulos que más pesan. No hace falta medir toda la obra otra vez: vuelva a medir los capítulos de mayor peso y compare.
  3. Cada divergencia en una lista, con la referencia de los documentos implicados y la diferencia encontrada.
  4. La lista se envía por escrito, en plazo — el del procedimiento en obra pública; antes de cerrar el precio en privada.
  5. Lo que quede sin aclarar entra en la oferta como hipótesis, dicha por extenso.

Cuando el proyecto viene en Revit o IFC

Si el proyecto se hizo en un modelo BIM, el paso 2 cambia de naturaleza: en vez de medir otra vez a mano, se saca una segunda medición del propio modelo, con cada cantidad ligada a los elementos que la generaron. La comparación con las mediciones de la licitación pasa a ser partida a partida, y cada diferencia señala un elemento concreto — que es lo que se puede escribir en una lista de errores y omisiones.