En una oferta de obra se pone precio a cada partida de las mediciones. Pero la obra que se contrata está descrita en otro sitio: en el pliego de condiciones técnicas y en los planos. Cuando los documentos no coinciden, alguien paga la diferencia — y, si nadie lo señaló a tiempo, suele pagarla quien ofertó.
Tres documentos que deben decir lo mismo
- El pliego dice cómo se ejecuta la obra: las cláusulas del contrato y las condiciones técnicas de cada trabajo — materiales, clases, ensayos, tolerancias.
- Los planos dicen dónde y cuánto: la geometría de la que salen las cantidades.
- Las mediciones dicen qué se paga: cada trabajo, su unidad y su cantidad, con un precio por rellenar.
Una oferta seria lee los tres a la vez. Un precio hecho solo sobre las mediciones confía en que quien las hizo leyó los otros dos sin equivocarse.
Dónde suelen divergir
- Una exigencia del pliego sin partida. El pliego pide un ensayo, una lámina, un tratamiento — y no hay partida donde valorarlo.
- Una partida sin condición técnica. Las mediciones piden «aislamiento térmico» y ningún documento dice el espesor ni el material.
- Descripciones que no coinciden. La clase del hormigón, el espesor del muro o el tipo de carpintería dicen una cosa en las mediciones y otra en el pliego o los planos.
- Cantidades que no cuadran con los planos — una revisión del proyecto que no llegó a las mediciones, una planta medida dos veces, un elemento olvidado.
- Trabajos «incluidos» que nadie midió. Una descripción que dice «incluyendo todo lo necesario» traslada al precio todo lo que los demás documentos no dijeron.
- Partidas alzadas donde se podía medir. Una partida alzada no se comprueba contra el plano ni se compara entre ofertas.
En obra pública portuguesa hay plazo para decirlo
En los concursos públicos portugueses, el Código de los Contratos Públicos pone los tres documentos sobre la mesa y fija un plazo para comprobarlos.
- El pliego incluye el proyecto de ejecución y las mediciones. La ley exige «una lista completa de todas las especies de trabajos necesarias para ejecutar la obra y las mediciones correspondientes» (artículo 43.º, n.º 4).
- La oferta pone precio a esa lista: incluye «una lista de los precios unitarios de todas las especies de trabajo previstas en el proyecto» (artículo 57.º, n.º 2).
- Los errores y omisiones se plantean en el primer tercio del plazo de ofertas, en una lista que los identifique «expresa e inequívocamente» (artículo 50.º, n.º 1). El promotor se pronuncia hasta el final del segundo tercio; lo que no acepte expresamente se considera rechazado (artículo 50.º, n.º 5).
- Lo que no se dijo se paga a medias. El contratista soporta la mitad del valor de los trabajos complementarios para subsanar errores y omisiones que era exigible detectar en la fase de licitación — salvo los que sí listó y el promotor no aceptó (artículo 378.º, n.º 3). Los detectables solo en la comprobación del replanteo se reclaman en 60 días (artículo 378.º, n.º 4).
En una licitación, comprobar las mediciones no es celo: decide quién paga lo que falta en ellas.
En obra privada, está en el contrato — o en ninguna parte
En obra privada no hay una fase de errores y omisiones con plazo, como en la licitación pública. Lo que protege a quien oferta es lo que se escribe antes de cerrar el precio: las preguntas, por escrito, con la referencia exacta — partida, número de plano, cláusula del pliego; las respuestas, anexas a la oferta; y, en el contrato, qué documento prevalece cuando divergen y cómo se pagan los trabajos que ninguno previó.
Cómo comprobar, paso a paso
- Mediciones contra pliego, partida a partida. Cada partida necesita su condición técnica; cada condición técnica, su partida.
- Mediciones contra planos, en los capítulos que más pesan. No hace falta medir toda la obra otra vez: vuelva a medir los capítulos de mayor peso y compare.
- Cada divergencia en una lista, con la referencia de los documentos implicados y la diferencia encontrada.
- La lista se envía por escrito, en plazo — el del procedimiento en obra pública; antes de cerrar el precio en privada.
- Lo que quede sin aclarar entra en la oferta como hipótesis, dicha por extenso.
Cuando el proyecto viene en Revit o IFC
Si el proyecto se hizo en un modelo BIM, el paso 2 cambia de naturaleza: en vez de medir otra vez a mano, se saca una segunda medición del propio modelo, con cada cantidad ligada a los elementos que la generaron. La comparación con las mediciones de la licitación pasa a ser partida a partida, y cada diferencia señala un elemento concreto — que es lo que se puede escribir en una lista de errores y omisiones.